Pensar la máquina · 18 de julio de 2026 · 3 min de lectura
Seguir con el problema
Frente a la IA, dos bandos se disputan el futuro, los profetas del desastre y los profetas de la salvación. Donna Haraway rechaza ambos. Seguir con el problema es la posición más incómoda, y la única desde la que se construye algo real.
La reunión lleva cuarenta minutos. En la pantalla, un deck de cincuenta diapositivas. Alrededor de la mesa, dos facciones que ya no se escuchan.
De un lado, los alarmistas: la IA va a destruir los empleos, los datos van a saber dónde, los modelos mienten, vamos directo al abismo. Del otro, los entusiastas: productividad multiplicada, workflows transformados, nos quedamos atrás si no actuamos ahora. Los dos bandos tienen sus cifras. Los dos bandos tienen sus casos de uso. Los dos bandos tienen razón en algo, y los dos bandos salen de la sala sin haber mirado lo que realmente había en ella.
Es ese movimiento de fuga el que merece atención.
Los dos relatos que evitan el presente
El apocalipsis y la salvación comparten una estructura idéntica. Ambos proyectan la mirada hacia otro lado, hacia un futuro catastrófico o hacia un futuro radiante, para no tener que quedarse en el desorden presente. Ambos son profecías. Y las profecías, independientemente de su valencia, tienen una función práctica común: eximir de actuar aquí, ahora, con lo que hay.
El alarmista no tiene nada que decidir porque todo ya está perdido. El entusiasta no tiene nada que cuestionar porque la tecnología se encarga. Posiciones simétricas. Confort simétrico.
Lo que ambos evitan: el trabajo real de componer con una herramienta imperfecta, en un contexto imperfecto, sin garantía sobre el resultado.
Hacer compost, no profecías
En 2016, Donna Haraway publica Staying with the Trouble. El título es el programa. Seguir con el problema, no resolverlo, no huir de él, no anticiparlo. Quedarse en él.
Haraway contrapone dos posturas: los profetas (quienes narran el futuro, bueno o malo, para situarse fuera del presente) y los hacedores de compost (composters). El compost no predice nada. Transforma lo que hay, los desechos, los restos, el desorden orgánico, en algo utilizable. Lentamente. Sin promesas.
No es un pensamiento de la resignación. Es un pensamiento de la presencia. Quedarse en la sala con lo que ocurre, aunque sea incómodo, porque ese es el único lugar desde el que se puede actuar de verdad.
Haraway trabajaba sobre las relaciones entre especies, los entrelazamientos de lo vivo, las crisis ecológicas. Pero la estructura de su pensamiento se aplica a cualquier sistema complejo en el que ya estamos dentro, donde ya no elegimos si entrar o no, sino únicamente cómo componer.
La IA es uno de esos sistemas. Ya no estamos antes. Estamos dentro.
Lo que eso implica, en concreto
El operador que sigue con el problema no dice «la IA es una amenaza». Tampoco dice «la IA lo va a resolver todo». Dice: esto es lo que este modelo hace realmente en esta tarea, en este contexto, con estos datos. Aquí es donde falla. Esto es lo que cambia en el trabajo de alguien.
Prueba. Ajusta. Falla en un punto, recomienza en otro. No adopta ni prohíbe, compone.
No es una posición intermedia, un tibio punto medio. Es una posición más exigente que los dos extremos, porque no ofrece ningún relato consolador. Sin certeza sobre la catástrofe que viene. Sin certeza sobre la promesa por cumplir. Solo el trabajo en curso, en un presente que no se deja simplificar.
Haraway diría que es ahí, precisamente, donde algo puede construirse, no a pesar del desorden, sino a través de él.
La tercera posición
Hay una palabra para la postura del entusiasta irreflexivo y una palabra para la del catastrofista paralizado. Todavía no existe una palabra corriente para quien se queda en la sala, observa lo que ocurre y se pone a trabajar con ello, manteniendo la integridad y la concentración.
Nakkama intenta habitar esa posición. No por temperamento equilibrado, sino por la convicción de que es la única desde la que se ve realmente lo que sucede, y por tanto la única desde la que se puede construir algo que dure.
Es la posición más incómoda. También la menos fotogénica: no ofrece ni el pavor del desastre ni la excitación de la promesa. Solo compost, y lo que el compost, lentamente, permite hacer crecer.
Referencias
Autores citados
La carta
Análisis, inversiones, hipótesis sostenibles.
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